EDITORIAL:Después de los cambios en el PRM, todas las miradas apuntan a Abinader: el país espera ahora la renovación del Gobierno

Concluida la esperada selección de las principales autoridades del partido oficialista, crece la expectativa sobre posibles movimientos en el tren gubernamental. Ha llegado el momento de premiar resultados, corregir debilidades y devolver dinamismo a aquellas instituciones que necesitan acelerar

Luego de agotar este domingo el Partido Revolucionario Moderno (PRM) la esperada selección de sus principales autoridades nacionales, las miradas se trasladan inevitablemente hacia el Palacio Nacional.

Ahora la gran pregunta es: ¿cuándo comenzarán los cambios en el Gobierno del presidente Luis Abinader?

Las expectativas son enormes. Los comentarios políticos apuntan hacia posibles movimientos y el propio historial del mandatario demuestra que no necesariamente espera fechas emblemáticas para realizarlos. De hecho, Abinader ha sostenido anteriormente que los cambios son normales cuando se procura ajustar y eficientizar el Gobierno.

Desde Nuestras Instituciones Públicas, plataforma privada oficial para informar y reconocer las acciones de las instituciones públicas y de sus funcionarios, consideramos que una renovación oportuna puede resultar saludable para relanzar la administración pública durante los meses que restan de 2026.

Abinader ante la hora de premiar, corregir y relanzar

En el Gobierno existen funcionarios y funcionarias que han demostrado resultados extraordinarios. Algunos han transformado las instituciones recibidas, ejecutado políticas exitosas y hasta obtenido reconocimientos nacionales e internacionales.

Es natural que alrededor de algunos de esos nombres exista la expectativa de promociones hacia responsabilidades superiores.

Premiar la eficiencia también constituye una manera de gobernar. El funcionario que cumple, transforma, ejecuta correctamente y produce resultados debe saber que el mérito puede abrirle nuevas oportunidades.

Pero existe la otra cara.

También hay funcionarios cuya gestión no ha llenado las expectativas de importantes sectores de la ciudadanía. Instituciones con ejecuciones insuficientes, proyectos que avanzan lentamente, presupuestos que no alcanzan los niveles esperados de ejecución y administraciones cuya presencia pública resulta prácticamente imperceptible.

Incluso existe un problema adicional: no basta con hacer; también hay que saber comunicar lo que se hace.

Una institución puede presentar realizaciones importantes, pero si no dispone de una estrategia adecuada para comunicar sus resultados, explicar sus políticas y mantener informada a la ciudadanía, termina existiendo una distancia peligrosa entre la gestión realizada y la gestión percibida.

Ahí también pudiera estar una de las razones para introducir ajustes.

No todos los movimientos necesariamente significarán destituciones. Algunos funcionarios podrían ser promovidos; otros, trasladados hacia áreas donde sus capacidades sean mejor aprovechadas; algunos podrían concluir sus funciones y nuevas figuras tendrían la oportunidad de demostrar resultados.

Pero lo verdaderamente importante no es cambiar por cambiar.

Es cambiar para mejorar.

La incertidumbre también paraliza

Existe otro elemento que merece atención.

Cuando durante semanas crece la expectativa sobre posibles cambios, inevitablemente algunas instituciones pueden reducir su ritmo. Funcionarios pendientes de saber si permanecerán, serán trasladados o sustituidos pueden postergar decisiones y ejecuciones.

Esa incertidumbre no debería prolongarse.

El país entra en los últimos meses de 2026 y cada semana cuenta. Los presupuestos deben ejecutarse correctamente, las obras continuar, los programas sociales avanzar y las instituciones mantener plenamente activas sus responsabilidades.

Por eso, si el presidente Abinader ha decidido realizar cambios, mientras más oportunamente sean definidos, más rápidamente podrá recuperar el Gobierno toda su velocidad de ejecución.

El país espera los próximos movimientos de Abinader

Luis Abinader ha demostrado anteriormente que sabe mover las piezas de su administración. En agosto de 2025 realizó importantes modificaciones que incluyeron cambios en Banreservas, Refidomsa, Senasa, INABIE y áreas estratégicas de comunicación gubernamental.

Ahora podría aproximarse otro momento de decisiones.

Desde Nuestras Instituciones Públicas confiamos en que, si finalmente llegan esos cambios, el presidente vuelva a colocar su mirada sobre tres elementos fundamentales: capacidad, resultados e integridad.

Que asciendan quienes se lo hayan ganado.

Que permanezcan quienes estén funcionando.

Que sean reubicados aquellos cuyo talento pueda aprovecharse mejor en otra responsabilidad.

Y que donde una gestión no esté respondiendo a las expectativas del país exista la determinación de producir los ajustes necesarios.

Porque los cargos públicos no pueden convertirse en zonas de comodidad: son espacios para servir, ejecutar y producir resultados.

Terminado el capítulo de la renovación dirigencial del PRM, comienza una semana cargada de expectativas.

Las miradas están ahora sobre el Palacio Nacional.

El país espera.

Los funcionarios también.

Y si los cambios finalmente llegan, que no sean simplemente cambios de nombres y escritorios.

Que sean cambios para acelerar, corregir, premiar la excelencia y colocar cada institución pública en condiciones de producir los resultados que la República Dominicana necesita.

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