Víctor D’Aza coloca la formación, la profesionalización y la descentralización en el centro de una gestión municipal que debe tener como principal beneficiaria a la gente
El presidente de la Liga Municipal Dominicana, Víctor D’Aza, ha planteado una verdad que merece ser respaldada: la República Dominicana no puede aspirar a desarrollarse con gobiernos locales débiles, funcionarios sin preparación y métodos administrativos propios del siglo pasado.
Durante el lanzamiento de ocho nuevas acciones formativas, integradas por certificaciones, diplomados y maestrías en alianza con universidades nacionales e internacionales, D’Aza sostuvo que ha llegado el momento de formar servidores y líderes municipales al estilo del siglo XXI.
La iniciativa comenzará beneficiando a 250 servidores y autoridades públicas, pero forma parte de un proceso más amplio mediante el cual, desde el año 2021, más de 34,000 funcionarios y autoridades municipales han recibido capacitación en distintas áreas.
Este esfuerzo representa una visión correcta de la administración pública. No basta con transferir dinero, equipos o nuevas competencias a los ayuntamientos. También es indispensable contar con autoridades, técnicos y colaboradores capaces de planificar, administrar los recursos públicos, utilizar herramientas tecnológicas y ofrecer servicios eficientes.
Como expresó D’Aza, el desarrollo ocurre en el territorio porque es allí donde vive la gente y donde las políticas públicas se encuentran con las necesidades cotidianas de las comunidades.
Su posición guarda coherencia con otros planteamientos públicos en los que ha defendido la descentralización como mecanismo para acercar los servicios a la ciudadanía. En abril de 2025, explicó que las sociedades con mejores niveles de calidad de vida suelen contar con estructuras públicas descentralizadas, capaces de responder directamente desde los territorios.
Desde Nuestras Instituciones Públicas valoramos positivamente esta apuesta de la Liga Municipal Dominicana. Sin embargo, la capacitación no debe convertirse únicamente en una acumulación de títulos, certificados y ceremonias académicas. Su verdadero resultado deberá observarse en calles más limpias, presupuestos transparentes, trámites más rápidos, mejor ordenamiento territorial y una relación más cercana entre los ayuntamientos y sus comunidades.
La propia Liga ha vinculado el fortalecimiento municipal con la transparencia, el monitoreo de la gestión, la mejora de los servicios públicos y la modernización financiera de los gobiernos locales.
Víctor D’Aza resume acertadamente el desafío al afirmar que no puede existir desarrollo nacional con gobiernos locales débiles. El municipio es la primera puerta del Estado para millones de ciudadanos.
Por eso, profesionalizar el liderazgo territorial no constituye un gasto ni una acción secundaria: representa una inversión estratégica para construir instituciones locales capaces, modernas y verdaderamente comprometidas con el bienestar de la gente.













