Editorial – Cuando el Yaque deje de ser promesa, Santiago respirará distinto

Ulises Rodríguez pone fecha al remozamiento del Hospedaje Yaque y NIP anuncia seguimiento público a cada paso.

Santiago de los Caballeros conoce de memoria lo que significa un “reclamo histórico”: años de espera, denuncias repetidas y una resignación peligrosa que termina normalizando lo inaceptable. Por eso, cuando el alcalde Ulises Rodríguez afirma, “de manera categórica”, que en aproximadamente seis semanas iniciará la construcción de las obras vinculadas al remozamiento del Hospedaje Yaque, la ciudad no escucha un titular más: escucha una línea en la arena.

Desde Nuestras Instituciones Públicas (NIP) —el portal privado oficial dedicado a analizar, informar y reconocer las acciones de las instituciones públicas y de sus funcionarios— asumimos esta declaración con el rigor que merece: con esperanza, sí, pero también con el nivel de exigencia que Santiago se ganó a pulso. Porque en la vida pública, las palabras valen… cuando se convierten en ejecución.

El alcalde ha explicado que el proceso de contratación pública está en la fase final de adjudicación, que “se está cumpliendo el calendario que establece la ley” y que las recientes modificaciones al reglamento obligan a agotar cada etapa antes de iniciar formalmente. Esa precisión es importante: habla de procedimiento, de legalidad y de una ruta que, bien manejada, evita improvisaciones y deja menos espacio a la sospecha. Y más aún: Rodríguez aseguró que los fondos ya fueron transferidos por el Gobierno central, por lo que —según sus palabras— no existe obstáculo financiero para arrancar una vez concluya el proceso administrativo.

Pero hay una dimensión todavía más significativa: el Hospedaje Yaque no es solo infraestructura. Es ordenamiento, comercio, convivencia, salud pública y dignidad urbana. Por eso cobra relevancia que este anuncio se conecte con una intervención más amplia: el propio mandatario informó sobre el remozamiento integral del Hospedaje Yaque, la construcción del Mirador del Yaque en el área conocida como “Nueva York chiquito” y trabajos de saneamiento, con una inversión conjunta de RD$658 millones.

Ulises Rodríguez fue claro al señalar que esta es la primera vez que una gestión municipal asume de frente la transformación de un espacio “históricamente postergado”, y lo definió como un tema delicado que “nadie había tratado con determinación”, afirmando que lo enfrentan “con transparencia”. Esa palabra —transparencia— no puede ser un adorno retórico: tiene que verse en cronogramas, contratistas, avances, fiscalización y comunicación constante con la ciudadanía.

Y aquí NIP fija posición: nos mantendremos atentos a la ejecución de la obra. No como espectadores, sino como plataforma que informa, evalúa y reconoce lo que se hace bien… y también lo que se retrasa. Damos este seguimiento con confianza, porque el municipio necesita una cultura de cumplimiento; y porque cuando una autoridad se pone fecha a sí misma, se coloca bajo el juicio natural de la historia y de la gente.

Santiago no pide milagros. Pide seriedad. Si en seis semanas empieza lo prometido, el mensaje será potente: que los reclamos históricos no están condenados a morir en discursos. Que, por fin, el Yaque deja de ser excusa… y comienza a ser transformación según lo dicho por el alcalde Ulises Rodríguez.

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