Con 70 nuevas obras, RD$1,200 millones ejecutados y una apuesta firme por resolver el drama histórico del drenaje pluvial, la gestión de Dío Astacio presenta una de las rendiciones de cuentas municipales más sólidas y esperanzadoras de esta temporada en República Dominicana.
Santo Domingo Este necesitaba una rendición de cuentas que no se quedara en discursos bonitos, frases generales ni promesas recicladas. Necesitaba datos, obras, inversión, prioridades claras y señales concretas de que el municipio más grande del país está entrando en una etapa de planificación, recuperación urbana y solución de problemas históricos.
Eso fue precisamente lo que presentó el alcalde Dío Astacio en su más reciente rendición de cuentas: un informe con peso, con cifras, con dirección y, sobre todo, con un mensaje claro para la ciudadanía: Santo Domingo Este no puede seguir improvisando frente a sus grandes desafíos.
Desde nuestrasinstitucionespublicas.com, portal privado oficial para informar y reconocer las acciones positivas de las instituciones públicas y de sus funcionarios, entendemos que esta rendición de cuentas merece ser destacada de manera especial. No por complacencia, sino por responsabilidad editorial. Cuando una gestión municipal coloca sobre la mesa 70 nuevas obras, una inversión de RD$1,200 millones y una estrategia donde el 56% de las acciones está destinada a drenaje pluvial, estamos frente a una señal seria de gobierno local.
El drenaje pluvial no es un tema pequeño en Santo Domingo Este. Es, quizás, una de las heridas urbanas más antiguas y dolorosas del municipio. Durante años, comunidades enteras han sufrido inundaciones, calles intransitables, daños materiales, pérdida de tiempo, inseguridad vial y deterioro de la calidad de vida cada vez que llegan las lluvias. Por eso resulta tan relevante que más de la mitad de las obras anunciadas por la gestión de Dío Astacio estén dirigidas precisamente a enfrentar ese problema de raíz.
La transformación de Maquiteria es uno de los ejemplos más contundentes. Un sector que durante años se convertía en símbolo de abandono e intransitabilidad en tiempos de lluvia hoy comienza a ver una solución estructural. Ese tipo de intervención no solo mejora una calle; devuelve tranquilidad, dignidad y esperanza a familias que por mucho tiempo sintieron que sus problemas no eran prioridad.
También merecen atención el sistema de drenaje SISDRAP de Brisas, con una inversión de RD$12 millones, y el SISDRAP del Hoyo de Alma Rosa, que ya supera el 75% de avance con un costo de RD$30 millones. Son obras que quizás no siempre producen titulares espectaculares, pero sí producen algo mucho más importante: protección, movilidad, prevención y mejor calidad de vida.
Otro dato altamente significativo es la intervención de más de 60 puntos críticos de inundación en todo el municipio, con una inversión promedio de RD$2.3 millones por obra. Esto revela una mirada amplia del territorio. No se trata de una obra aislada para la foto, sino de una política municipal con sentido de urgencia y alcance comunitario.
A esto se suma que el 30% de las obras corresponde a intervenciones viales, un componente fundamental para una ciudad que necesita moverse mejor, conectar sectores, facilitar el tránsito y crear condiciones más dignas para peatones, conductores, comerciantes y trabajadores.
Pero una ciudad no solo se mide por sus calles y drenajes. También se mide por sus espacios de encuentro. En ese aspecto, la recuperación de más de 200 espacios públicos y el remozamiento de más de 85 parques constituyen una línea de acción profundamente humana. Cada parque recuperado es una oportunidad para la familia. Cada espacio público rescatado es una señal contra el abandono. Cada área urbana devuelta a la comunidad fortalece la convivencia, la seguridad y el orgullo barrial.
La rendición de cuentas de Dío Astacio proyecta una gestión que entiende que Santo Domingo Este necesita obras visibles, pero también soluciones estructurales. Necesita limpieza, movilidad, drenaje, parques, espacios seguros y una visión urbana que mire más allá del día a día.
Por eso, esta rendición no debe verse como un simple acto protocolar. Debe verse como una radiografía positiva de una gestión municipal que comienza a dejar huellas concretas en un territorio complejo, amplio y exigente.
Santo Domingo Este tiene todavía enormes desafíos. Nadie serio puede negarlo. Pero también sería injusto no reconocer cuando una administración presenta resultados verificables, prioridades correctas y una voluntad clara de intervenir donde más duele.
Dío Astacio ha presentado una de las rendiciones de cuentas más importantes de la actual temporada municipal. Y cuando un alcalde decide enfrentar los problemas históricos de su ciudad con inversión, planificación y obras, lo correcto es reconocerlo.
Porque gobernar bien no es prometerlo todo. Gobernar bien es comenzar por resolver lo urgente, ordenar lo posible y abrirle camino a una ciudad más digna. En Santo Domingo Este, esa ruta parece haber comenzado con fuerza.













