Editorial- ¡Dominicana preside la salud mundial! Víctor Atallah coloca al país en la mesa grande.

Su elección como presidente de la 79.ª Asamblea Mundial de la Salud no es un gesto simbólico: es un reconocimiento a liderazgo, gestión y credibilidad internacional en un momento decisivo para la salud global.

Hay noticias que no se celebran solo por protocolo, sino por lo que significan a largo plazo. La elección del ministro Víctor Atallah como presidente de la 79.ª Asamblea Mundial de la Salud es una de esas. República Dominicana no solo fue invitada a la conversación: hoy la dirige, en el principal escenario de gobernanza sanitaria global donde se toman decisiones que impactan financiamiento, prevención, acceso y cooperación internacional.

Felicitar a Atallah es, en realidad, felicitar un mensaje: cuando un país trabaja con seriedad, la comunidad internacional lo nota. Su elección por unanimidad coloca a la República Dominicana en una posición estratégica para influir, articular consensos y defender prioridades de nuestra región en temas tan sensibles como sistemas de salud resilientes, emergencias sanitarias, salud mental, vacunación, acceso equitativo a servicios y sostenibilidad del financiamiento. Y eso, para una nación caribeña que por décadas fue vista más como receptora que como líder, representa un salto de estatura institucional. 

¿Y qué cualidades exhibe Víctor Atallah para alcanzar esa presidencia? Primero, credibilidad técnica: es un profesional de la salud con trayectoria, lo que se traduce en lenguaje claro, enfoque clínico y respeto por la evidencia. Segundo, capacidad de articulación: en organismos multilaterales no gana el que grita, gana el que construye acuerdos. Tercero, temple gerencial: gobernar un ministerio exige ordenar prioridades, ejecutar, medir y corregir. Y cuarto, representación digna del país: ese tipo de roles no se entregan por simpatía; se entregan por confianza. 

Por eso, desde este portal privado oficial dedicado a informar y reconocer las acciones de las instituciones públicas y de sus funcionarios, no sorprende que Atallah figure en nuestro Top mensual de los funcionarios más activos. Tampoco sorprende que meses atrás recibiera el reconocimiento como Funcionario Público Destacado del Mes, ni que con frecuencia destaquemos al Ministerio de Salud Pública como institución pública referente de la semana cuando su agenda muestra trabajo sostenido, resultados y presencia territorial.

Atallah se ha ganado ese lugar por acciones que proyectan gestión: impulsar respuestas coordinadas, promover campañas y operativos de salud que acerquen servicios a la gente, y elevar la conversación pública hacia la prevención y el fortalecimiento del sistema. Más allá del titular internacional, lo que lo coloca entre los mejores ministros de Salud que ha tenido el país es esa combinación rara de visión y ejecución: la capacidad de moverse entre lo urgente y lo importante sin perder el rumbo.

Hoy la República Dominicana tiene una oportunidad: aprovechar este liderazgo para traer cooperación, buenas prácticas, alianzas y recursos técnicos que fortalezcan nuestras prioridades nacionales. Y tiene un deber: sostener la seriedad para que este logro no sea una foto, sino un precedente.

Víctor Atallah no solo preside una asamblea. Preside una señal: que el país puede liderar cuando decide trabajar con disciplina, con datos, con estrategia y con propósito.

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