Editorial-Gloria Reyes y la batalla contra el feminicidio: ser justos también es un deber nacional

Desde el Ministerio de la Mujer se impulsa una lucha compleja que necesita el respaldo de todo el país y no solamente críticas simplistas

Desde  Nuestras Instituciones Públicas, portal privado orientado a informar y reconocer las acciones de las instituciones públicas y de sus funcionarios, entendemos que en momentos tan delicados como los que vive la República Dominicana con el tema del feminicidio, el país necesita algo más que debates emocionales o señalamientos rápidos. Necesita justicia, objetividad y reconocimiento a quienes están enfrentando esta realidad desde el Estado.

Y precisamente por eso consideramos justo reconocer la posición, las declaraciones y las acciones que viene impulsando la ministra de la Mujer, Gloria Reyes, frente a uno de los males sociales más dolorosos que afecta a la familia dominicana.

La propia ministra ha reconocido públicamente la gravedad de la situación y ha advertido que los feminicidios continúan siendo una emergencia nacional. En mayo de este año informó que el país acumulaba 27 casos confirmados en distintos municipios y sostuvo que el combate a esta problemática requiere un esfuerzo articulado de múltiples instituciones del Estado.  

Y ahí precisamente está uno de los puntos que muchas veces algunos sectores olvidan: pretender cargar exclusivamente sobre una sola funcionaria o sobre un solo ministerio el peso total de un problema tan profundo, histórico y complejo, es desconocer la dimensión real del feminicidio.

El feminicidio no nace en una oficina pública.

Nace muchas veces en hogares destruidos emocionalmente, en patrones culturales equivocados, en la normalización de la violencia, en el silencio social, en la falta de educación emocional, en la ausencia de orientación familiar, en el miedo a denunciar y en una estructura social que durante décadas toleró conductas tóxicas como si fueran normales.

Por eso valoramos que Gloria Reyes haya insistido en que esta lucha involucra también al sistema educativo, a Interior y Policía, a Salud Pública, a la Procuraduría, a las alcaldías, a las iglesias, al liderazgo comunitario y a toda la sociedad.  

No se trata de una varita mágica.

Se trata de construir resultados paso a paso.

Y en ese camino hay acciones que merecen ser reconocidas:
la ampliación de oficinas de atención a víctimas,
la coordinación institucional con organismos de apoyo,
el fortalecimiento del acompañamiento psicológico y legal,
la expansión de servicios territoriales,
las campañas de prevención
y el mensaje constante de que la violencia contra la mujer no puede seguir normalizándose.  

Además, Gloria Reyes apenas tiene pocos meses al frente del Ministerio de la Mujer. Aun así, ha mostrado sensibilidad, presencia pública y disposición de enfrentar el tema sin esconderse del debate nacional.

Nada será perfecto.

Claro que faltan muchas cosas por hacer.
Claro que el país necesita avanzar más.
Claro que las cifras siguen siendo dolorosas.

Pero también es cierto que detrás de esta funcionaria se percibe voluntad, compromiso y preocupación genuina por las víctimas y sus familias.

Y cuando una sociedad solamente critica, pero no reconoce esfuerzos, termina desmotivando precisamente a quienes están intentando empujar cambios reales.

Desde este editorial queremos motivar a Gloria Reyes a no detenerse.
A seguir levantando la voz.
A continuar impulsando políticas de prevención.
A mantener el acompañamiento institucional.
A seguir promoviendo conciencia nacional sobre este tema.

Porque combatir el feminicidio no es una tarea exclusiva del Ministerio de la Mujer.

Es un deber país.

Es una responsabilidad colectiva.

Y si realmente queremos menos lágrimas, menos niños huérfanos y menos familias destruidas, entonces todos debemos involucrarnos: Estado, sector privado, medios de comunicación, fundaciones, iglesias, escuelas, comunidades y ciudadanía.

La República Dominicana necesita menos indiferencia y más unión frente a este problema.

Y en medio de esa batalla, creemos justo reconocer que Gloria Reyes ha decidido dar la cara y asumir una lucha que requiere valentía, sensibilidad humana y perseverancia constante.  

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