Su elección abre una nueva etapa para la organización oficialista: los resultados de su gestión, su capacidad de concertación y su estilo de liderazgo serán puestos ahora al servicio de un PRM que tiene como gran reto llegar fortalecido al 2028
La proclamación este domingo 9 de agosto de Luis Abinader como presidente del Partido Revolucionario Moderno (PRM) abre una nueva etapa en la historia de la organización que gobierna la República Dominicana desde 2020.
Desde Nuestras Instituciones Públicas, plataforma privada oficial para informar y reconocer las acciones de las instituciones y los funcionarios públicos en general, entendemos que la elección de Abinader constituye una decisión de enorme trascendencia política y, al mismo tiempo, un reconocimiento al dirigente que condujo electoralmente al PRM a conquistar la Presidencia de la República en 2020 y a retenerla ampliamente en 2024.
Abinader recibe la presidencia partidaria después de la gestión de José Ignacio Paliza, cuyo balance merece reconocimiento. Bajo su presidencia, iniciada en 2018, el PRM pasó de la oposición al Gobierno, conquistó la Presidencia en 2020 y volvió a imponerse en 2024. Es una etapa que queda registrada entre las más exitosas electoralmente en la historia de esa organización.
Ahora comienza el tiempo de Abinader.
Y existen razones para generar grandes expectativas.
Su estilo político se ha caracterizado por la moderación, la capacidad de diálogo, la búsqueda de consensos, una visión gerencial del Estado y una considerable capacidad para mantener cohesionados sectores diversos.
Esas cualidades tendrán ahora otro escenario: su propio partido.
Por razones institucionales, mientras permanezca como presidente de la República, Deligne Ascención, escogido primer vicepresidente nacional, ejercerá como presidente ejecutivo del PRM hasta el 16 de agosto de 2028. Es una responsabilidad que recae sobre un dirigente de larga trayectoria partidaria, conocedor de la organización, sus estructuras electorales y su territorio.
Pero nadie puede ignorar que el sello político de esta nueva etapa será inevitablemente el de Luis Abinader.
Diez resultados que Abinader lleva como carta de presentación
Su llegada a la presidencia del PRM no ocurre solamente respaldada por triunfos electorales. Llega acompañada de resultados de Gobierno que constituirán parte importante del capital político que el partido intentará proyectar hacia 2028:
1. Estabilidad económica y capacidad de recuperación frente a sucesivas crisis internacionales.
2. Récords históricos del turismo, superando los 11 millones de visitantes y fortaleciendo la posición dominicana como potencia turística regional.
3. Crecimiento de la inversión extranjera directa, que superó los US$5,000 millones en 2025.
4. Expansión histórica de las exportaciones, acercándose a los US$16,000 millones durante 2025.
5. Reducción de la pobreza y ampliación de las políticas de protección social, uno de los indicadores que el Gobierno presenta entre sus mayores conquistas.
6. Avances en transparencia presupuestaria, con República Dominicana alcanzando 82 puntos en la Encuesta de Presupuesto Abierto 2025, primera de Hispanoamérica y segunda a nivel mundial.
7. Reconocimiento internacional a las contrataciones públicas, incluyendo el Premio de las Naciones Unidas al Servicio Público 2026 por el Sistema de Alerta Preventiva y Reactiva.
8. Transformación y modernización de infraestructuras, con inversiones viales, transporte colectivo y obras distribuidas en distintas regiones.
9. Impulso a la reforma y profesionalización de la Policía Nacional, todavía con importantes desafíos pendientes, pero convertida en una de las reformas institucionales centrales de su administración.
10. Fortalecimiento de la imagen internacional de República Dominicana, aumentando su presencia diplomática, económica y turística y posicionándose como destino para nuevas inversiones y proyectos tecnológicos.
Ese conjunto de realizaciones no elimina los problemas pendientes del país ni significa que todas las metas hayan sido alcanzadas. Precisamente ahí radica la responsabilidad de mantener una mirada equilibrada. Pero constituye un capital político que Abinader llevará inevitablemente consigo a la presidencia partidaria.
Abinader y el desafío del 2028
El PRM llega a esta nueva etapa como la organización que encabeza actualmente las preferencias partidarias. Una encuesta Gallup-Diario Libre publicada en mayo situó al partido con 30.4 % de simpatía, por encima de sus principales competidores.
Pero estar primero hoy no garantiza ganar mañana.
El gran desafío de Luis Abinader será conseguir que el PRM permanezca unido cuando llegue el momento de escoger su candidatura presidencial para 2028; garantizar una competencia interna democrática; evitar fracturas entre sus principales liderazgos y conseguir que quien finalmente resulte candidato pueda recibir el respaldo de toda la organización.
Ese quizás sea el gran examen político de Abinader como presidente del PRM.
Porque una cosa fue conducir su propia candidatura hacia dos victorias presidenciales y otra será administrar las legítimas aspiraciones de diferentes figuras del partido y posteriormente entregar una organización cohesionada al hombre o la mujer que resulte escogido para intentar mantener al PRM en el Palacio Nacional.
Sus resultados como presidente de la República podrían convertirse entonces en parte fundamental de la plataforma electoral de quien aspire a sucederlo.
Un presidente de lujo para una etapa decisiva
Luis Abinader llega a la presidencia del PRM con algo que ningún documento partidario puede otorgar: dos victorias presidenciales, experiencia gobernando, liderazgo nacional y conocimiento directo de lo que significa construir una mayoría electoral.
Eso representa un enorme activo.
Pero también una enorme responsabilidad.
A partir de ahora tendrá que contribuir a transformar liderazgo gubernamental en fortaleza partidaria; resultados públicos en confianza electoral; competencia interna en unidad y popularidad presente en posibilidades reales de victoria futura.
El PRM tiene nuevo presidente. Y no es cualquier presidente.
Es el hombre que llevó al partido al Palacio Nacional y consiguió permanecer allí.
Ahora comienza otro desafío: preparar, organizar y unir al PRM para que pueda intentar seguir allí después de él.
Si Luis Abinader consigue trasladar a su partido la capacidad de concertación, disciplina política, moderación y visión estratégica que sus seguidores reconocen en su ejercicio presidencial, su llegada a la dirección del PRM podría marcar una nueva etapa de crecimiento y madurez institucional.
Porque el verdadero legado de un líder no consiste solamente en llegar al poder. También consiste en construir las condiciones para que su organización pueda continuar siendo competitiva cuando llegue el momento de entregar el relevo.
Ese será el gran reto de Luis Abinader.
Y desde hoy, comienza la cuenta regresiva hacia 2028.













