SANTO DOMINGO, RD.– El ministro de Agricultura, Francisco Oliverio Espaillat Bencosme, ha colocado esta semana la respuesta a la sequía, la modernización de la producción y el fortalecimiento de la seguridad alimentaria entre las principales prioridades de la política agropecuaria del Gobierno.
La agenda desarrollada por el funcionario refleja una visión orientada a preparar al campo dominicano para enfrentar los efectos de la variabilidad climática, elevar la productividad y garantizar mejores condiciones para los productores nacionales.
Uno de los principales desafíos abordados por Espaillat es el impacto de la sequía que afecta diferentes zonas productivas del país, situación que ha comenzado a incidir en cultivos como plátano, aguacate, mango y otros productos agrícolas, además de generar preocupación en el sector pecuario.
Ante este escenario, el Ministerio de Agricultura ha puesto en marcha un Plan de Contingencia frente a la Sequía 2026, concebido para reducir los riesgos sobre la producción nacional mediante acciones como la tecnificación del riego, rehabilitación de canales, asistencia técnica, suministro de forraje para el ganado, acceso a financiamiento y fortalecimiento de los sistemas de alerta temprana.
Espaillat ha reconocido que todavía se necesita un mayor régimen de lluvias, pero también ha señalado que las condiciones meteorológicas comienzan a presentar señales favorables, lo que podría contribuir a aliviar parte de la presión que actualmente enfrenta el sector agropecuario.
Una agricultura preparada para el futuro
Más allá de la coyuntura climática, el ministro ha insistido en que la transformación del campo dominicano requiere una estrategia de largo plazo basada en mecanización, tecnología, innovación y formación de capital humano.
Durante el XXVIII Encuentro Nacional de Líderes del Sector Agropecuario, Espaillat destacó la necesidad de garantizar el relevo generacional y crear condiciones para que los jóvenes encuentren en la agricultura una oportunidad de desarrollo, emprendimiento y prosperidad.
En ese contexto, resaltó los avances del Programa Nacional de Mecanización (PRONAMEC) y la incorporación de 315 técnicos y profesionales a cinco programas de formación especializada, como parte de una apuesta por preparar los recursos humanos que necesita el nuevo modelo agropecuario.
El planteamiento del ministro parte de una premisa fundamental: el campo dominicano no puede enfrentar los nuevos desafíos climáticos, económicos y tecnológicos con las mismas herramientas del pasado.
Alianzas para fortalecer la producción
La gestión de Espaillat también ha impulsado una mayor articulación con otras instituciones y organismos vinculados al desarrollo rural.
Esta semana, el Instituto Agrario Dominicano y el Ministerio de Agricultura acordaron fortalecer la atención a las organizaciones de parceleros mediante una comisión interinstitucional que dará seguimiento a sus necesidades y trabajará en un programa que será extendido a las diez regiones del país.
Asimismo, el ministro valoró positivamente la alianza entre Banreservas y la FAO que moviliza RD$1,180 millones para modernizar la producción de alimentos, iniciativa que considera clave para facilitar el acceso de los productores a tecnologías, mecanización y mejores condiciones para elevar su capacidad productiva.
Seguridad alimentaria como prioridad
En medio de estos desafíos, Espaillat ha defendido la fortaleza de la producción agropecuaria dominicana y señaló que el país mantiene aproximadamente un 85 % de autosuficiencia alimentaria, aunque reconoció que todavía existen retos relacionados con la mano de obra, la sequía, los costos de producción, la mecanización y la apertura de mercados.
La agenda del ministro durante esta semana evidencia, por tanto, una gestión que busca combinar la respuesta inmediata a las dificultades del campo con una transformación estructural del sector.
Francisco Oliverio Espaillat Bencosme ha colocado así la modernización, la resiliencia climática, la capacitación y el respaldo a los productores en el centro de una política agropecuaria orientada a preservar la producción nacional y fortalecer la seguridad alimentaria de la República Dominicana.
El desafío ahora es convertir estas iniciativas en resultados cada vez más visibles para los productores y consumidores, especialmente frente a un escenario climático que obliga a hacer del uso eficiente del agua, la tecnología y la innovación elementos permanentes de la agricultura dominicana.













