Proponen el arbitraje como solución a crisis por el canal en río Masacre

El conflicto suscitado entre Haití República Dominicana por la construcción inconsulta de parte del vecino país de un canal para desviar el caudal del transfronterizo río Masacre oDajabón, sigue acaparando la agenda nacional y durante este fin de semana fue centro de los discursos de los políticos en campaña.

La forma en cómo se ha manejado el tema a nivel nacional, sobre todo el ordenar el cierre de la frontera de parte del Gobierno dominicano, sigue despertando las críticas de la oposición, mientras desde el oficialismo se propugna por la unidad nacional y las vías del diálogo para seguir abordando la situación.

Fuera de los discursos de campaña, el historiador y economista Bernardo Vega, considera que una posible salida al conflicto por la construcción del canal que, de iniciar como una obra de particulares, cuenta ya con el apoyo expreso del Gobierno haitiano, es llevarlo al plano del arbitraje internacional. Esto se haría invocando el tratado de 1929 y sugiere como intermediarios a la Corte Internacional de La Haya, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) o el Cuerpo de Ingenieros del Ejército de los Estados Unidos (USCorp of engineers, en inglés).

Una «apertura parcial» de la frontera

A la vez se debería ordenar una apertura parcial de la frontera que permita la exportación de alimentos y la operación de la zona franca Codevi, según plantea el historiador

«El propósito del cierre de la frontera fue parar la construcción del canal, pero ha resultado todo lo contrario, pues de un proyecto privado regional ha devenido en un ‘convite’ nacionalista nacional, dice Vega.

El historiador se refiere a las caravanas de miles de haitianos que han llegado hasta el lugar donde se construye el canal, en la localidad Juana Méndez, fronteriza con la provincia dominicana Dajabón, a dar apoyo a los que construyen la obra que cuenta, además, con el favor de bandas armadas que controlan parte del territorio haitiano.

«Haití no puede construir un canal que desvíe el río o inunde partes dominicanas, pero sí tiene el derecho de tomar aguas de ese río como lo han hecho los dominicanos en por lo menos en diez lugares» señala Vega, para quien el canal pudiera devenir en «un elefante blanco que encuentre muy costoso tomar aguas del río».

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