¿Por qué la agricultura es el eje fundamental de la seguridad alimentaria nacional y global?

En el Día Mundial de la Agricultura resaltamos la importancia del apoyo estatal para la dimensión global de la producción agrícola nacional.

Por: Anny Guzmán.

Este 9 de septiembre, como cada año conmemoramos el Día Mundial de la Agricultura. La diferencia es que en esta ocasión lo hacemos en medio de una de las peores crisis de las que se tenga memoria. Resaltando así la importancia de un sector clave para la sostenibilidad de la economía mundial.

Y es que la agricultura, así como la educación, es una de las estrategias sociopolítica-gubernamental más eficiente para atacar la pobreza estructural.

El sector agropecuario emplea a la mayor parte de la población de forma directa o indirecta en las zonas rurales. Ocupando un papel muy relevante a nivel mundial, gracias a trascendente labor que día tras día realizan miles agricultores y ganaderos.

Hoy es un día en el que se exalta esta labor de todos los que se dedican a producir alimentos sanos y de calidad. Aún más en plena pandemia, que es cuando se han convertido en héroes sin capa, al garantizar la seguridad alimentaria global. Pues, a lo largo de todos estos meses no han dejado de producir alimentos y abastecer la cadena alimentaria.

Sin embargo, siendo la agricultura una palanca esencial para el desarrollo, muchos en el sector agrícola se quejan de la falta de apoyo estatal para garantizar su propia supervivencia.

Necesitan poder producir con una mayor tecnificación, así como enriquecer sus capacidades productivas y empresariales. No obstante, quedan relegados a su suerte y cuando más atención reciben, lo hacen en forma de préstamos con altos intereses.

Hay que aumentar la competitividad

El DR-Cafta entró en vigencia en República Dominicana el primero de marzo de 2007. Sin embargo, por el retraso de un año, para la parte local, las desgravaciones del arancel comenzaron a aplicarse en el segundo año del calendario de desgravación.

Al entrar en vigor el DR-CAFTA, el comercio internacional de la mayor parte de los productos quedó liberalizado de inmediato, o se eliminaron los aranceles en un tiempo relativamente corto.

En el caso de República Dominicana hay excepciones para algunos productos agropecuarios, que quedaron sujetos a cuotas y aranceles.

Actualmente, los productos que están sujetos a cuotas y aranceles son: carne bovina (cortes y trimming), cortes de cerdo, muslos y pechugas de pollo; leche en polvo, queso mozzarella, queso cheddar, yogurt, arroz (descascarillado y blanqueado); frijoles y cebollas.

Anualmente, las cuotas de importaciones de esos productos permitidas bajo condiciones de libre comercio crecen, y los aranceles para importaciones por encima de la cuota se reducen.

De ese total, ya hace unos pocos años que un conjunto de productos quedó libre de restricciones: trozos y despojos de pollo, tocino, grasa de cerdo, leche líquida, mantequilla, helados, quesos (distintos de mozzarella y cheddar), glucosa y carne de pavo.

Pero, el 2020 es crucial para la producción nacional. Este es el año en el que muchos productos agrícolas y agroindustriales que se cultivan y se elaboran en el país entrarán por las aduanas libres de aranceles desde Estados Unidos y Centroamérica, gracias al DR-Cafta.

De éstos, en este 2020, quedarán totalmente liberalizados los frijoles, los cortes de cerdo, la carne bovina (cortes y trimming) y el queso cheddar. Y para 2025 todas las líneas arancelarias negociadas en el tratado tendrán 0% de arancel.

Es un reto que tienen de frente los productores dominicanos, para ver entrar sus productos alimenticios a otras naciones sin pagar impuestos o aranceles por los puertos. Sin embargo, no todos pueden aplicar o ingresar en este sistema por falta de industrialización, para el cumplimiento de los estándares requeridos.

Podríamos decir entonces que, con la tecnificación, industrialización y formación de nuestros productores, sus productos, que son nuestros, llegarán en mayores proporciones del campo a la ciudad, así como a playas y montañas extranjeras.

Por tanto, en la medida que tengan mayores conocimientos no solo en hacer parir la tierra, sino en cómo organizar las finanzas, el gobierno tendrá garantizado tanto el pago de los préstamos que se les otorgan, así como el crecimiento de la economía nacional.

El actual gobierno se ha comprometido a ser la piedra angular que favorezca el impulso del desarrollo agropecuario nacional, reconociendo que gran parte de la producción de alimentos en el país pro­viene de los pequeños pro­ductores. Pero, vale recalcar que no debe quedarse rezagado en sólo financiamientos.

Las coo­perativas pequeñas y una producción asociativa están bien, pero son solo la base del iceberg para las exportaciones.

El Estado debe abogar por la formación de nuestros productores, así como brindar un acompañamiento sostenido y sostenible para lograr los objetivos conjuntos. Con ello, casi podríamos asegurar que tendríamos un 100% de la seguridad alimentaria nacional y global garantizada.


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