El nuevo administrador de la termoeléctrica Punta Catalina, Serafín Canario de la Rosa

El presidente Luis Abinader designó la noche de este lunes a Serafín Canario de la Rosa como administrador general de la Central Termoeléctrica Punta Catalina (CTPC), en sustitución de Jaime Aristy Escuder.
El nombramiento lo hizo a través del decreto 351-20.

Como en varias ocasiones vivimos rodeados de chismes, cuentos y en otros casos hasta mentiras, la real verdad es que el nuevo administrador de Punta Catalina es Serafín Canario en sustitución de Jaime Aristy Escuder.

La designación de Serafín Canario llega luego de intensos rumores que colocaban al ingeniero Ramón Alburquerque en esa posición, sin embargo el ex presidente del senado aparece nombrado en la Empresa Dominicana de Generación Hidroeléctrica.

La Central Termoeléctrica Punta Catalina está integrada por dos unidades de generación eléctrica de  376 MW brutos cada una,  para un total de 752 MW brutos , ubicada en el Distrito Municipal de Catalina, Baní, Provincia Peravia, en República Dominicana. La Central generará energía a partir de la quema limpia de carbón mineral pulverizado, y junto con esta el proyecto incluye todas las instalaciones de apoyo como: la instalación de un muelle carbonero con una capacidad máxima de 80,000 toneladas, sistemas de descarga y almacenamiento de carbón completamente cerrados, depósito de cenizas, almacén central para repuestos, planta de producción de agua, planta de tratamiento de aguas residuales y subestación eléctrica de 345 kV 138 kV las líneas de transmisión correspondientes para conectar la energía generada al Sistema Eléctrico Nacional Interconectado (SENI).

La planta Punta Catalina entró en operación hace poco tiempo luego de una serie de pruebas. Está supuesta a aportar al sistema eléctrico 750 megas.

Urgencia de una auditoria independiente

El actual ministro de Energía y Minas, Antonio Almonte, ha dicho que se hará una auditoría económica y financiera sobre el controvertido proceso de construcción de la Central Termoeléctrica Punta Catalina, para saber si técnicamente hablando, “es lo que se compró y si produce al máximo lo que está estipulado y cuál es la fiabilidad de desempeño”.

Según informó el exadministrador de Punta Catalina, Jaime Aristy Escuder, la compra de los 1,364,285 metros cuadrados donde fue construida la Central, el Gobierno del expresidente Danilo Medina pagó a los propietarios un monto equivalente al 0.29% del invertido en Punta Catalina. Es decir, unos US$2,408.67 millones. No obstante, también existen otras estimaciones tan válidas como las muchas cifras oficiales. Sin embargo, hasta que no se realice una auditoría independiente no se sabrá con certeza el costo real de una de las obras más polémicas de la historia nacional.

Impacto ambiental

Las cenizas de Punta Catalina contienen mercurio, selenio, boro, óxido férrico, alúmina, óxido de titanio, óxido de calcio, magnesio, azufre, óxido de potasio, óxido de sodio, anhídrido fosfórico, arsénico y sílice, elementos altamente tóxicos para la salud humana, animal y vegetal.

Recientemente, el Comité Nacional de Lucha Contra el Cambio Climático (CNLCC) y el Instituto de Abogados para la Protección del Medio Ambiente (INSAPORMA) denunciaron que las montañas de cenizas tóxicas de Punta Catalina se han duplicado de tamaño, las cuales constituyen una amenaza permanente y creciente contra la salud, la producción y el medio ambiente de más de cien mil personas que están siendo impactadas por estos residuos y las demás fuentes de contaminación de esta termoeléctrica.

En este sentido, recordaron que en abril de 2017 se produjo una inundación en Punta Catalina. de ahí que advirtieron que, la provincia Peravia corre el riesgo de un desastre ecológico, ya que durante la temporada ciclónica, que comprende los meses de junio a noviembre de cada año, los fuertes vientos de las vaguadas, tormentas o huracanes, pueden barrer a más de 50 kilómetros tierra adentro y también disolverse en el agua de escorrentía las cenizas tóxicas y el carbón almacenado.

Es decir, estos elementos tóxicos contaminarían los terrenos y las fuentes de agua subterráneas y superficiales de la provincia Peravia, tal como pasó con el ciclón David, en el 1979, que barrió y desparramó las escorias de la mina de FALCONBRIDGE montaña abajo, inundando de contaminación la tierra y los cultivos de arroz del valle de Bonao, teniendo esta transnacional que indemnizar con millones de dólares a los productores de la región por los daños sufridos por el deslave.

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