De INFOTEP al MESCyT, un liderazgo probado que puede convertir la educación en la gran palanca del desarrollo dominicano
En NuestrasInstitucionesPublicas.com, portal privado de vocación pública dedicado a analizar, informar y reconocer las acciones de las instituciones del Estado y de sus funcionarios, observamos con especial atención los momentos en que una decisión de liderazgo marca un antes y un después. La designación de Rafael Santos Badía al frente del Ministerio de Educación Superior, Ciencia y Tecnología (MESCyT) es, precisamente, uno de esos momentos: no por el cambio de silla, sino por el cambio de enfoque que ya se anuncia en sus primeras palabras.
Santos Badía ha enviado una señal potente: el país necesita concentrarse en la transformación de la enseñanza, no en la burocracia. Y en esa misma línea, ha dejado una frase que resume el giro: “Probablemente sea la última vez que se hable de la palabra fusión”, colocando el énfasis en una reforma integral y en una visión unificada del sistema educativo.
Ese mensaje no llega al vacío. La discusión sobre una posible fusión entre el MINERD y el MESCyT venía generando debate desde antes de que el Poder Ejecutivo depositara un proyecto de ley en el Senado a finales de 2025, con el objetivo oficial de optimizar gasto y lograr coherencia en las políticas educativas. Pero también encontró resistencia de sectores académicos y gremiales, con preocupaciones sobre autonomía universitaria, gobernanza y la posible dilución de fondos. Que el nuevo ministro coloque el foco en reforma, más que en estructuras, es una forma inteligente de desactivar el ruido y volver a lo esencial: resultados.
Lo segundo que inspira confianza es el concepto de educación que plantea: una sola ruta continua que inicia en preescolar y culmina en doctorados. No es una frase bonita; es una visión de sistema. En un país donde todavía se siente la desconexión entre lo que se enseña y lo que el mercado laboral demanda, hablar de continuidad, pertinencia y articulación es hablar de futuro. Santos Badía ha sido crítico al señalar que no es aceptable que una nación que recibe alta inversión extranjera mantenga un modelo pedagógico propio del siglo XIX, ni que exista desconexión entre la oferta educativa y los empleos formales que se generan.
Más aún: toca un tema humano que muchos prefieren ignorar. Lamenta que jóvenes perciban la escuela como castigo por recibir contenidos sin sentido para su desarrollo. Decirlo así es duro, pero es real; y reconocer el problema es el primer acto de reforma.
En tercer lugar, su propuesta de incluir validación de competencias laborales en el nivel superior abre una puerta moderna: reconocer saberes, certificar capacidades, acelerar trayectorias y conectar la educación con productividad. Esa lógica, además, no es improvisada: el propio ministro recordó que participó en 1990 en el diseño de la ley que creó el MESCyT bajo criterios de desarrollo.
Y aquí entra el elemento que, desde este portal, consideramos decisivo: su historial. Rafael Santos Badía llega precedido por una gestión ampliamente valorada en INFOTEP. Bajo su liderazgo, la institución se consolidó como referencia nacional de formación técnico-profesional, con capacidad de impactar masivamente; de hecho, se proyectó capacitar a 918,090 participantes en 2026. Ese desempeño explica por qué INFOTEP tuvo un lugar especial en el reconocimiento anual de Nuestras Instituciones Públicas: cuando una institución se gana el respeto ciudadano, se nota en la calle, en el sector productivo y en la conversación nacional.
Por eso, el presidente Luis Abinader ha hecho una apuesta lógica y, a nuestro juicio, acertada: confiarle a un gerente público probado una misión que exige experiencia, firmeza y visión. El país no necesita discursos decorativos; necesita una educación superior conectada con ciencia, innovación y empleo, y una política educativa que entienda la ruta completa, desde el aula inicial hasta el doctorado.
Este editorial es un voto de confianza basado en evidencias. Si el método INFOTEP se traslada al MESCyT con planificación, metas medibles, alianzas y enfoque en competencias estaremos ante una de las transformaciones más importantes de la República Dominicana en décadas. Y cuando eso ocurra, NuestrasInstitucionesPublicas.com estará haciendo lo que le corresponde: contarlo, analizarlo y reconocerlo.













