Más de 4,000 jóvenes convierten la vulnerabilidad en oficio, disciplina y futuro: una señal poderosa de que la política social sí puede cambiar vidas.
La duodécima graduación del programa Oportunidad 14-24 no es una foto bonita para redes: es una noticia de Estado y un mensaje directo a la sociedad dominicana. Que el presidente Luis Abinader haya encabezado personalmente la graduación de 4,026 jóvenes (promoción julio–diciembre 2025) confirma algo esencial: este programa no es “uno más”, sino una apuesta estratégica por cortar el ciclo de exclusión que tanto daño hace en barrios y comunidades. Cuando el jefe del Estado se involucra de manera directa con un programa social, lo que está diciendo sin discursos innecesarios es que ahí se juega una parte del futuro del país.
Los graduandos provienen de 58 centros ubicados en regionales Metropolitana, Oriental, Valdesia y Este, con cobertura en 10 provincias y el Distrito Nacional. Esa amplitud territorial demuestra que el 14-24 no es un proyecto de élite: es una política pública que se mete donde está el problema, donde la falta de oportunidades empuja a muchos jóvenes a la desesperanza. En la práctica, esto significa que el programa está logrando lo que debe lograr una verdadera intervención social: llegar a tiempo, llegar cerca y llegar con contenido útil.
Hay un mérito enorme que la sociedad dominicana debe reconocer sin mezquindad: estos jóvenes recibieron formación en 32 rutas formativas diseñadas para responder al mercado laboral y fortalecer empleabilidad y emprendimiento. Eso significa algo muy concreto: menos improvisación, más competencias; menos “rebúsquese como pueda”, más herramientas reales para conseguir trabajo, emprender y sostener una vida digna. En un país donde a miles de jóvenes se les ha querido vender la idea de que “no hay salida”, esta graduación demuestra que sí hay ruta, pero requiere acompañamiento, estructura y voluntad política.
En este punto, la gestión de Geanilda Vásquez, coordinadora del Gabinete de Política Social, merece un reconocimiento claro y público. Su conducción se ha caracterizado por sumar iniciativas creativas, la continuación de acciones sociales y su mejoría con un enfoque práctico, de articulación y resultados, empujando iniciativas que priorizan a la gente y que miden impacto real en comunidades vulnerables. Se percibe una gestión que no se queda en el anuncio: coordina, integra instituciones, abre puertas y mantiene la presión para que la política social no sea un discurso, sino una maquinaria que funcione. El avance del programa 14-24 es también reflejo de esa visión: convertir una población “en riesgo” en una población “en capacidad”.
No es casual que Oportunidad 14-24 se conciba como una respuesta directa a la realidad de los llamados “ninis” (jóvenes que ni estudian ni trabajan), ofreciendo formación, empleo y desarrollo personal. Cuando el Estado rescata a un joven del abandono, rescata también una familia, una calle, un futuro posible. Reducir vulnerabilidad juvenil no es un tema romántico: es seguridad ciudadana, es estabilidad social, es economía y es paz en los barrios. Por eso estos programas son, en el fondo, políticas de nación.
Y si alguien duda de la importancia que el presidente le da a esta agenda juvenil, basta mirar el contexto: además de impulsar programas de formación, el mandatario ha mantenido diálogo directo con estudiantes, escuchando inquietudes sobre tecnología, empleo joven, sostenibilidad y acceso a educación superior. Esa combinación escuchar y ejecutar manda un mensaje contundente: juventud con oportunidades, no juventud “aguantando”.
En este editorial del portal privado oficial en destacar las acciones de las instituciones públicas y de sus funcionarios creemos que corresponde a todos familias, empresas, iglesias, ayuntamientos, medios y comunidad hacer lo propio: abrir puertas a estos egresados, valorar su esfuerzo y convertir su certificado en empleo, pasantía, emprendimiento y crecimiento. Porque cuando un joven se gradúa, la República Dominicana gana. Y en esa misma línea de compromiso institucional, es importante destacar que en el acto estuvo presente Alex Mordan, director ejecutivo del programa Oportunidad 14-24, una señal de liderazgo operativo del equipo de Geanilda Vasquez y de seguimiento cercano que fortalece la continuidad, mejora la ejecución y refuerza la confianza en que este programa seguirá multiplicando historias de superación en todo el país.













