Editorial :Agricultura con mando y dirección: felicitaciones al nuevo ministro Francisco Oliverio Espaillat Bencosme

En Nuestras Instituciones Públicas, el portal oficial para informar y reconocer las acciones de las instituciones del Estado y de sus funcionarios, expresamos nuestras felicitaciones al nuevo ministro de Agricultura, Francisco Oliverio Espaillat Bencosme (“Oliverio Espaillat”), designado por el presidente Luis Abinader mediante el Decreto 2-26. 

Este nombramiento llega en un momento donde la agricultura dominicana no solo necesita “un administrador”: necesita un conductor con visión, alguien capaz de convertir cada decisión en resultados medibles para el productor y en estabilidad para la mesa del consumidor. Y en ese punto, el perfil de Oliverio Espaillat manda un mensaje claro: conoce el campo desde adentro, habla el lenguaje de la productividad y entiende el valor de modernizar sin perder el sentido humano de la política pública.

Su trayectoria está anclada en décadas de trabajo real. Se le reconoce como ingeniero agrónomo (egresado cum laude de la PUCMM) y con más de tres décadas vinculadas al sector arrocero nacional.  Pero más importante: su historial no se limita a “años”, se expresa en hechos. Distintas reseñas coinciden en que ha sido un impulsor de la mecanización y de la adopción de tecnologías en el cultivo del arroz —desde mejoras en la recolección y productividad hasta el uso de equipos avanzados y herramientas modernas de operación agrícola—, y que ha compartido conocimientos con productores dentro y fuera del país. 

Además, Oliverio Espaillat no aterriza solo con experiencia productiva; llega con liderazgo gremial probado. Ha presidido organizaciones clave del subsector arrocero como Fenarroz y la Asociación de Productores del Nordeste (Aprano), y ha sido parte de espacios estratégicos como la Comisión Nacional Arrocera, incluso fungiendo como asesor honorífico de ministros en temas del arroz.  Esa combinación —productor, técnico y articulador— es oro para un ministerio que, por naturaleza, vive entre la tierra y la mesa, entre la finca y el precio final.

Su reconocimiento como “Agroempresario del Año 2021” por la Junta Agroempresarial Dominicana (JAD) refuerza esa narrativa: no es un nombramiento de improvisación; es la llegada de una figura que el sector ha visto trabajar, innovar y empujar. 

Ahora bien: dirigir Agricultura es un reto país. Se trata de garantizar seguridad alimentaria, elevar productividad, mejorar cadenas de valor, y al mismo tiempo responder a presiones duras: clima, agua, financiamiento, infraestructura rural, volatilidad de mercados y brechas tecnológicas. Es un tablero complejo. Y por eso resulta significativo que gremios del sector hayan valorado su designación destacando la necesidad de políticas más articuladas, acompañamiento institucional y herramientas financieras adaptadas al agro. 

Desde esta plataforma lo decimos sin rodeos: el país está ante un ministro llamado a dejar marca si convierte su experiencia en una agenda de gestión con prioridades claras: productividad con tecnología, apoyo efectivo al productor, coordinación interinstitucional, planificación por regiones y resultados visibles en el mercado. Y lo más importante: una cultura de ejecución que no se quede en anuncios.

En Nuestras Instituciones Públicas celebramos este inicio y, con el mismo sentido de responsabilidad con el que reconocemos lo bien hecho, también afirmamos que estaremos atentos a sus primeros pasos, decisiones y metas. Porque cuando se trata del campo dominicano, la historia no la escribe el cargo: la escriben los resultados. 

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