El ministro de Trabajo aborda los desafíos que enfrentan las dominicanas para conciliar el empleo remunerado con las responsabilidades familiares, en medio del debate sobre la implementación de políticas de cuidado y la garantía de sus derechos laborales.
SANTO DOMINGO, República Dominicana.– La doble jornada que enfrentan miles de mujeres dominicanas, al combinar sus responsabilidades laborales con las tareas domésticas y el cuidado de sus familias, se convirtió en uno de los temas centrales de la Primera Conferencia Nacional de Mujeres Trabajadoras Dominicanas, un espacio en el que el ministro de Trabajo, Eddy Olivares, destacó la necesidad de prestar atención a las condiciones que inciden en la vida laboral de las mujeres.
La participación de Olivares se produce en un momento relevante para el debate sobre la igualdad de oportunidades en el empleo, la conciliación entre trabajo y familia y el reconocimiento de las labores de cuidado, tradicionalmente asumidas en mayor proporción por las mujeres y que, en muchos casos, no reciben remuneración económica.
El encuentro, organizado por el Comité Intersindical de la Mujer Trabajadora (CIMTRA), junto con las centrales sindicales CASC, CNUS y CNTD, reúne a representantes de organizaciones laborales, instituciones públicas y sectores vinculados a la protección social para impulsar propuestas que contribuyan a mejorar las condiciones de las trabajadoras dominicanas.
La doble jornada: un desafío que trasciende el lugar de trabajo
El análisis de la doble jornada femenina plantea una cuestión fundamental para las políticas laborales: las condiciones de una trabajadora no dependen exclusivamente de su salario, su horario o su puesto de empleo, sino también de las responsabilidades familiares que debe asumir al concluir su jornada remunerada.
El cuidado de niños, personas envejecientes, familiares enfermos y personas con discapacidad puede representar una carga adicional que limita el tiempo disponible para la formación profesional, el descanso y el desarrollo de oportunidades económicas.
Desde esta perspectiva, el debate impulsado en la conferencia coloca sobre la mesa la necesidad de que la conciliación entre la vida laboral y familiar deje de considerarse un asunto exclusivamente privado y pase a formar parte de las políticas públicas, las relaciones entre empleadores y trabajadores y los mecanismos de protección social.
La intervención del ministro Eddy Olivares sitúa al Ministerio de Trabajo dentro de una discusión que demanda respuestas coordinadas entre el Estado, el sector empresarial, las organizaciones sindicales y las familias.
El Convenio 156 de la OIT: del compromiso internacional a la aplicación efectiva
Uno de los elementos más importantes para evaluar el alcance de esta agenda es la entrada en vigor, el 3 de octubre de 2026, del Convenio núm. 156 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en República Dominicana. El instrumento busca garantizar la igualdad de oportunidades y de trato para trabajadores y trabajadoras con responsabilidades familiares, evitando que estas obligaciones se conviertan en un obstáculo para acceder a un empleo, permanecer en él o progresar profesionalmente. <Cite refs={[«turn713552search0″,»turn713552search1»]}/>
El ministro Eddy Olivares tuvo participación directa en este proceso al entregar, en octubre de 2025, el instrumento de ratificación dominicano ante la OIT. Este antecedente vincula su gestión con un compromiso que ahora entra en una etapa decisiva: lograr que los principios internacionales se traduzcan en medidas concretas para la población trabajadora. <Cite refs={[«turn713552search0»]}/>
Sin embargo, el desafío no termina con la ratificación. La aplicación efectiva del convenio exige coordinación institucional, diálogo entre los sectores laboral y empresarial, condiciones de trabajo compatibles con las responsabilidades familiares y mecanismos que permitan verificar los avances.
El Comité Intersindical de la Mujer Trabajadora ha reclamado precisamente que el convenio se convierta en políticas públicas y privadas, con medidas que faciliten los permisos, las licencias y la atención de personas dependientes. La organización también ha advertido sobre el riesgo de que el instrumento no alcance los resultados esperados si no se establecen mecanismos adecuados para su cumplimiento. <Cite refs={[«turn117950search0″,»turn713552search7»]}/>
Las cifras que evidencian la desigualdad en los cuidados
La dimensión del problema queda reflejada en los datos de la Encuesta Nacional de Hogares de 2021 citados por CIMTRA: las mujeres dedicaban 17.8 horas semanales al trabajo no remunerado, frente a 8.7 horas en el caso de los hombres. La diferencia refleja una distribución desigual de las tareas domésticas y de cuidado, aunque estas cifras corresponden a ese año y no deben interpretarse como una medición actualizada de 2026. <Cite refs={[«turn117950search0″,»turn713552news6»]}/>
Esta carga adicional tiene implicaciones que van más allá de la organización del hogar. Puede reducir el tiempo disponible para capacitarse, aceptar nuevas oportunidades laborales o avanzar hacia puestos de mayor responsabilidad. También plantea interrogantes sobre la distribución de las licencias, la flexibilidad de los horarios y el acceso a servicios de cuidado asequibles.
Por ello, uno de los puntos centrales de la discusión es la corresponsabilidad. La atención de niños, personas mayores, familiares enfermos y personas con discapacidad no debería recaer exclusivamente sobre las mujeres, sino involucrar a las familias, los empleadores, las comunidades y el Estado.
La protección del empleo femenino también entra en la agenda
Durante la apertura de la conferencia, Olivares también abordó la regulación de las bancas de apuestas y afirmó que la aplicación de la Ley 86-26 busca proteger los empleos de las mujeres que trabajan en ese sector. Según declaraciones recogidas por Acento, el ministro sostuvo que el Gobierno haría cumplir las disposiciones de la legislación. <Cite refs={[«turn117950search1»]}/>
Este planteamiento amplía la discusión sobre los derechos laborales femeninos: además de impulsar condiciones que permitan conciliar el trabajo con la vida familiar, las autoridades deben prestar atención a la estabilidad del empleo y a los efectos que los cambios regulatorios pueden tener sobre las trabajadoras.
En este contexto, la evaluación de las medidas laborales requiere observar tanto las disposiciones legales como sus resultados concretos: protección de los puestos de trabajo, cumplimiento de las normas y garantías para que las mujeres puedan desarrollar sus actividades económicas en condiciones adecuadas.
El reto para la gestión de Eddy Olivares
La Primera Conferencia Nacional de Mujeres Trabajadoras Dominicanas coloca al Ministerio de Trabajo ante una agenda que demanda seguimiento institucional. La participación de Olivares y su vinculación con la ratificación del Convenio 156 constituyen antecedentes relevantes, pero el alcance de estos compromisos dependerá de las acciones que se implementen.
Entre los aspectos que merecen seguimiento están la existencia de una hoja de ruta para aplicar el convenio, la incorporación de medidas de conciliación en los convenios colectivos, la disponibilidad de permisos y licencias compatibles con las responsabilidades familiares y los mecanismos para prevenir la discriminación laboral.
También será importante conocer qué indicadores utilizarán las autoridades para medir los avances, qué instituciones compartirán responsabilidades y cómo participarán las organizaciones sindicales y empresariales en la evaluación de los resultados.
La conferencia representa, por tanto, una oportunidad para transformar una reivindicación histórica de las trabajadoras en propuestas verificables. El desafío para el Ministerio de Trabajo no consiste únicamente en reconocer la doble jornada de las mujeres, sino en contribuir a que las responsabilidades familiares no limiten sus derechos, sus ingresos ni sus oportunidades de desarrollo profesional.
Conclusión investigativa: el compromiso asumido por República Dominicana con el Convenio 156 de la OIT ofrece un marco para avanzar hacia una distribución más equitativa de las responsabilidades familiares. La cuestión central será determinar cómo ese compromiso se convierte en políticas aplicables, recursos, mecanismos de supervisión y resultados medibles para las mujeres trabajadoras dominicanas.













