Canchas remozadas, utilería y respuestas rápidas a necesidades reales
En un país donde a veces se confunde la gestión pública con el ruido, hay instituciones que se ganan el respeto por una razón sencilla: porque lo que hacen se ve, se toca y se usa. Y cuando un equipo periodístico sale a la calle a barrios de la capital, del Gran Santo Domingo y a comunidades de las provincias aprende rápido a distinguir la propaganda del impacto real.
Desde este portal, dedicado a informar, analizar y reconocer las acciones de las instituciones públicas y de sus funcionarios, nuestros redactores han comprobado algo que resulta halagador: en diferentes puntos del país se sienten las acciones del Instituto Nacional de Educación Física (INEFI), bajo la dirección de Alberto Rodríguez. No se trata de discursos; se trata de intervenciones concretas que dejan infraestructura y herramientas donde antes había carencias.
Esta semana, dos hechos retratan con nitidez esa dinámica de trabajo en territorio. El primero ocurrió en la región Sur: el INEFI impactó provincias como Barahona, Bahoruco e Independencia, incluyendo zonas como Tamayo y Neyba, con la entrega de utilería deportiva y nueve canchas remozadas, acompañadas de jornadas comunitarias que incluyeron actividades y clínicas del programa “Atletas con el INEFI”. Este tipo de intervención no es “pintura para la foto”; es recuperación de espacios que estaban deteriorados, es dignidad para la educación física escolar y, sobre todo, es prevención social en su forma más práctica. Porque una cancha remozada no es solo cemento: es disciplina, salud, convivencia y un punto de encuentro que le devuelve sentido a la escuela y le abre una ruta positiva a la juventud.

El segundo hecho tiene un valor simbólico fuerte: INEFI entregó una cancha móvil de baloncesto y utilerías deportivas a jóvenes del barrio Los Restauradores, en Azua, a través del programa “Atletas con el INEFI”. Lo más importante aquí es el “por qué”: la intervención se produjo luego de que un video en redes sociales evidenciara la necesidad de espacios deportivos en el sector y motivara la coordinación con la Regional de Educación 03 (Azua) para instalar la cancha. Traducido a lenguaje de calle: la comunidad habló y la institución respondió.
Estos pasos dicen mucho de una gestión: cuando una institución escucha, se mueve y resuelve, está construyendo confianza. Y cuando lo hace con programas, personal técnico y una visión sostenida no improvisada, entonces el deporte escolar deja de ser un “tema bonito” y se convierte en una herramienta de formación integral.
Por eso, este portal ya había reconocido a INEFI y a su director en su selección anual “Lo Mejor del Año”, destacando tanto el liderazgo institucional como el impulso al deporte escolar como política de impacto social.
La conclusión es simple: lo que hace INEFI tiene una virtud que pocas gestiones exhiben con constancia: se siente en el territorio. Y cuando una cancha vuelve a servir, cuando la utilería llega a donde nunca llegaba y cuando una comunidad ve respuesta rápida, el ciudadano entiende que no está ante una institución que administra una oficina, sino ante una institución que impacta vidas.
